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La historia del Castillo

La historia del castillo es paralela a la historia de Reggio almenos desde el siglo VI d.C. en adelante. En edad griega y, sucesivamente, en edad romana el área colinar, donde hoy se encuentra lo que queda del castillo, túvo un papel de fundamental importancia en el sistema de protección de la ciudad.

Durante el siglo VI d.C. quizás en época anterior a las invasiones de Totila (549-551 d.C.), se decidió fortificar el área pero sólo en época bizantina, entre los siglos IX yXI (cuando, es decir, Reggio fué capital del Thema de Calabria), fué creado sobre la colina un verdadero kastron, un centro fortificado que se desarrolla desde la ampliación del nucleo defensivo original bizantino (con toda probabilidad formado solo por una torre).
En 1039 la ciudad pasó a estar bajo el dominio de los Normandos de Roberto el Guiscardo y, en esta época, fué construido un donjon, es decir, una torre –fortaleza apoyada a los muros de la ciudad y destinada a las tropas que defendían Reggio.

La construcción del castillo, en cambio, ocurrió pobablemente en edad sueva ya que su estructura originaria (reconstruible a partir de fotos y notas precedentes a su parcial derrumbe) denota una arquitectura militar de la época; se tratába de un enorme edificio de planta cuadrada, con lados de 60 metros de longitud y con cuatro torres en las esquina, también de forma cuadrada. Según algunos estudiosos, la fortificación adquiere este aspecto ya durante el siglo XII.
Durante el siglo XIII el castillo fué objeto de algunos cambios. Durante las numerosas guerras entre anjoinos y aragoneses fué restaurado en 1327 y fortificado en 1381 por la reina Juana I. Un documento de 1382 cita la existencia de seis torres a lo largo del perímetro del castillo. Después de la conquista de Reggio por los aragoneses (1440) también el castillo fué fortificado así como en el resto del reino de Nápoles por voluntad de Fernando de Aragón para crear una red defensiva inexpugnable aplicando las nuevas técnicas militares que preveían el uso de la pólvora. Después de la reestructuración, que duró quince años, fueron añadidas las dos torres circulares (hoy unico testimonio del antiguo esplendor de la fortificación) y un foso alrededor de toda la estructura. En su origen, la construida a mayor altura durante el año 1600 era más baja y más cercana a la franja con arcos inferior. Cada tres arcos había una desde la cual era posible lanzar piedras sobre los enemigos; el basamento garantizaba el rebote de las piedras mientras la cornisa de perfil redondeado que la delimitaba impedía la subida de los enemigos. En la parte oriental de la estructura fué añadido un, es decir, una pieza que sobresale con forma de cuña que termináa en un torreón, que servía para defender el castillo del fuego de las armas de largo alcance que podían colocarse sobre las colinas y, al mismo tiempo, contenía la artillería.

Durante los siglos XVI y XVII, se sucedieron las intervencione de restauro necesarias sobretodo a causa de las incursione de los saracenos.
En 1539 Pietro da Toledo, vicerey de Francisco I aumentó la capacidad interna del castillo, se pudieron refugiar cási mil habitantes de Reggio que fuéron hechos prisioneros, junto con el gobernador, cuando, en 1543, el castillo fué conquistado por los turcos de Barbaroja.
Hacia el fin del año 1500, fué decidida una nueva sobreedificación de las torres para que fueran más seguras y para recibir con mayor facilidad las señales de  las torres que se encontrában en las costas del territorio circunstante.
En 1712, el castillo pasó a Carlos III de Borbón, que adaptó su interior para servir de cuartel y restableció el foso ocupado, periódicamente, por barracas abusivas. El progresivo consolidarse del poder de los Borbones en el sur de Italia y el consiguiente fin de las hostilidades determinaron la inutilidad de intervenir aún con obras de restauro y readaptación en las fortificaciones de Reggio y, en particular, sobre la estructura del castillo. Tras el terremoto de 1783, el castillo fué utilizado como cárcel durante largo tiempo.

Después de la insurrección del 2 de septiembre de 1847 y el asesinato del general Pinelli, gobernador de la ciudad, los conjurados fueron encarcelados en los subterráneos del castillo. El 21 de agosto de 1860 los garibaldinos conquistáron el castillo. En los años sucesivos a la unificación de Italia, en 1874, el Ayuntamiento compró el castillo con el fin de demolirlo y construir en su lugar una grande plaza. Después de muchas polémicas, se decidió conservar solo las dos torres, pero el derribo no túvo lugar a causa de la lentitud de la burocracia.
Después del terrible terremoto de 1908, que causó daños importantes a la estructura, el Genio Civil la clasificó como no utilizable. Se decidió, según el nuevo Plan de urbanización, demolirla, permitiendo así la prolongación de la calle Aschenez manteniendo solo las dos torres circulares.
Fué demolido en 1922. Hoy, después de un restauro estático finalizado en el año 2000, el castillo es utilizado como sede de exposiciones temporáneas y eventos culturales.